Acercamiento a un personaje por Carlos Malagón Malagón

Augusto Bracho
Foto de Elisa Rugo. Junio, 2017.


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acido en algún rincón de América Latina, Augusto Bracho representa una figura misteriosa dentro de su propio imaginario musical. Conocido en los barrios bajos como «el soldador de los ritmos», Bracho juega a fundir sonidos, imágenes, polvo, palabras y tradiciones dentro de una perspectiva muy particular; lo mismo canta un merengue que una ranchera, o hasta un cuplé.

Su primera presentación fue en Buenos Aires y su primer material discográfico grabado en México. De esta manera y desde diversas esquinas del continente al que pertenece, el personaje va cultivando su poética y su sombra; en ocasiones amparadas por La Bullanga Atronadora, un conjunto de músicos inquietos, la mayoría aficionados a las cantinas y al dominó, que sirve de refuerzo a los enigmáticos conciertos del autor. Canciones tan pintorescas como «Qué fácil ser mamarracho», «El rey del pecado frito», la romántica «Manos postizas» o la musicalización esotérica y primitiva del poema «Sensemayá» de Nicolás Guillén, forman parte de su repertorio.

Lo han visto en la estación Jamaica del metro de Ciudad de México cantando con su cuatro y una armónica prestada. En Lima lo escucharon recitando versos de amor a su perra Roberta frente a la tumba de Chabuca Granda, y aparentemente en Barranquilla hizo palmas en varios recitales de chandé con un entusiasmo solo comparable con el brío y la magia que se derivan del aguardiente o el ají. Es así como Augusto Bracho se conoce y se desconoce en su propio mundo.

En nuestra actualidad, la música de Bracho puede disfrutarse en presentaciones vivas ofrecidas por toda Iberoamérica o en registros discográficos como el EP artesanal titulado Primer acercamiento al mito, publicado en septiembre de 2014.

El músico también es miembro de proyectos colectivos como Augusto & Moisés –dueto con influencias madrigaleras que comparte con Moisés de Martín–; El Conjunto –un dúo para bailar y reír que mantiene con Martín Bruhn–; y el Cuarteto Internacional –grupo musical casi familiar que destaca por la armonía vocal y la de sus integrantes: Marina Sorín, Nacho Mastretta, Martín Bruhn y el propio Bracho–.

Augusto Bracho es el heterónimo musical de otro personaje, el artista venezolano Gustavo Guerrero (Caracas, 1986), radicado en México.